El árbol que guardaba secretos de estrellas

Había una vez, en un bosque encantado, un árbol muy especial que se llamaba Estelar. Este árbol, a diferencia de los demás, tenía la increíble habilidad de guardar secretos de estrellas en sus hojas. Cada noche, cuando el cielo se iluminaba con destellos plateados, el árbol Estelar capturaba uno de esos brillantes secretos y lo ocultaba entre sus ramas.

Los animales del bosque sabían del maravilloso poder de Estelar y acudían a él en busca de consejo y guía. El problema era que, últimamente, el árbol parecía estar triste y debilitado. Sus hojas, que solían brillar con luz propia, ahora estaban apagadas y marchitas.

–Estelar, ¿qué te sucede? –preguntó el ruiseñor, posándose delicadamente en una rama.

–Estoy perdiendo mi brillo… Creo que he olvidado cómo guardar los secretos de estrellas –respondió el árbol con una voz suave y triste.

Los animales del bosque se preocuparon al escuchar las palabras de Estelar. Sin sus consejos y la luz de las estrellas, el bosque entero se vería afectado. Decidieron unirse para ayudar al árbol en apuros.

El zorro propuso buscar al hada de las estrellas, quien seguramente podría devolverle a Estelar su magia. Así que todos partieron en busca del hada, surcando prados y atravesando arroyos, hasta llegar al claro donde habitaba la misteriosa criatura.

–Oh, hada de las estrellas, necesitamos tu ayuda –rogó el búho, batiendo sus alas con fuerza.

El hada, rodeada de destellos luminosos, escuchó atentamente el motivo de su visita y se ofreció a acompañarles de vuelta al árbol Estelar.

Una vez de regreso en el bosque, el hada de las estrellas recitó antiguos hechizos y esparció polvo mágico sobre las raíces de Estelar. Poco a poco, el árbol comenzó a iluminarse, sus ramas temblaban de emoción y sus hojas recuperaban su brillo ancestral.

–¡Lo he recordado! –exclamó Estelar con alegría–. Gracias, hada de las estrellas, por devolverme mi luz y mi poder.

Los animales del bosque celebraron con algarabía el retorno de la magia a su querido amigo. Desde ese día, el árbol Estelar volvió a brillar con más intensidad que nunca, y los secretos de estrellas volvieron a danzar entre sus ramas, iluminando el bosque y guiando a todos los seres que habitaban en él.

Y así, gracias a la solidaridad y la magia del bosque encantado, el árbol que guardaba secretos de estrellas recuperó su esplendor, recordándonos que la luz siempre prevalecerá sobre la oscuridad.


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