El árbol que soñaba con otros mundos

Érase una vez un árbol muy especial, situado en lo más profundo del bosque. Este árbol no era como los demás, ya que poseía la increíble habilidad de soñar despierto y transportarse a otros mundos a través de sus frondosas ramas.

El árbol pasaba los días contemplando el cielo y dejando volar su imaginación, soñando con tierras lejanas y aventuras emocionantes. Sin embargo, un día, una terrible sequía azotó el bosque, poniendo en peligro la vida de todas las criaturas que habitaban en él, incluido nuestro querido árbol soñador.

Las raíces del árbol empezaron a marchitarse y sus hojas a caer, perdiendo poco a poco su vitalidad. El árbol sabía que si no encontraba una solución pronto, moriría irremediablemente.

Decidió entonces poner en práctica su mayor don, el de viajar a otros mundos en busca de una respuesta a su problema. Subió sus ramas hasta lo más alto y se concentró con todas sus fuerzas en su deseo de encontrar la solución.

De repente, el árbol se vio envuelto en una luz brillante y, al abrir los ojos, se encontraba en un mundo lleno de nubes esponjosas y colores inimaginables. Ante él, se encontraba el Espíritu del Bosque, una antigua deidad que velaba por la armonía de la naturaleza.

El Espíritu del Bosque le habló con voz sabia y calmada, ofreciéndole una solución a su problema. Le dijo al árbol que la clave para superar la sequía estaba en su interior, en su fuerza vital y en su conexión con la tierra y el agua.

El árbol entendió entonces que debía buscar en su interior la respuesta que necesitaba. Cerró los ojos y se conectó con sus raíces, sintiendo la energía de la tierra recorriendo todo su ser. Luego, dirigió su atención al cielo y pidió a las nubes que enviaran la lluvia sanadora.

De repente, el cielo se oscureció y empezaron a caer las primeras gotas de lluvia sobre el bosque sediento. El agua empapó la tierra y las raíces del árbol, devolviéndole su vitalidad y color. El árbol había superado la sequía gracias a su conexión con la naturaleza y a su capacidad de soñar con otros mundos.

Los animales del bosque, que habían observado todo el proceso maravillados, se acercaron al árbol para agradecerle su valentía y sabiduría. Desde entonces, el árbol fue conocido como el Guardián de los Sueños, y su historia se transmitió de generación en generación como ejemplo de determinación y conexión con la naturaleza.


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