En un pequeño pueblo, vivía Marina, una niña curiosa y aventurera que adoraba pasear con su bicicleta roja todas las tardes. Un día, mientras paseaba por el bosque, descubrió un extraño reloj de bolsillo en una vieja cabaña abandonada. Sin dudarlo, lo guardó en su bolsillo y siguió su camino.
Por la noche, mientras miraba el reloj de cerca, de repente comenzó a brillar con una luz cálida y el tic tac se convirtió en un zumbido misterioso. En un abrir y cerrar de ojos, Marina se encontró pedaleando en su bicicleta por calles empedradas y casas de techos puntiagudos.
Asustada, Marina se detuvo y observó todo a su alrededor con sorpresa. Entonces, vio a un grupo de niños vestidos con ropas antiguas y se dio cuenta de que viajó al pasado. Sin saber cómo volver a su propio tiempo, decidió buscar ayuda.
Decidió acercarse a los niños y preguntarles si sabían cómo podía regresar. Uno de ellos, llamado Mateo, le explicó que el reloj de bolsillo era en realidad un artefacto mágico que podía transportar a las personas en el tiempo, pero que se necesitaba un objeto especial para activarlo de nuevo.
Marina le preguntó a Mateo qué objeto necesitaba y él le habló de una llave dorada que se encontraba en lo alto de la torre del castillo del pueblo. Sin dudarlo, Marina se montó en su bicicleta y se dirigió hacia el castillo, seguida por Mateo y los demás niños.
Al llegar al castillo, vieron la enorme torre que se alzaba frente a ellos. Sin pensarlo dos veces, Marina comenzó a pedalear con fuerza cuesta arriba, con Mateo y los niños animándola. Después de un gran esfuerzo, logró llegar a lo alto de la torre y encontró la llave dorada.
Con la llave en la mano, Marina regresó junto a Mateo y los demás. Siguiendo las indicaciones de Mateo, insertó la llave dorada en un pequeño compartimento del reloj de bolsillo y este comenzó a brillar de nuevo, listo para llevarla de regreso a su tiempo.
Antes de despedirse, Marina agradeció a Mateo y a los niños por su ayuda y prometió llevar en su memoria aquel maravilloso viaje al pasado. Con un zumbido mágico, el reloj de bolsillo la transportó de vuelta al presente, justo en el lugar donde se encontraba la vieja cabaña en el bosque.
Desde aquel día, Marina guardó con cariño el reloj de bolsillo y nunca más volvió a vivir una aventura como aquella. Pero cada vez que paseaba en su bicicleta roja, recordaba con nostalgia la increíble experiencia de la bicicleta que viajaba al pasado.
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