Érase una vez en un pequeño pueblo, vivía un niño llamado Marcos que soñaba con viajar a Saturno. Todos los días construía una nave espacial de cartón en su jardín, con la esperanza de algún día poder explorar los misteriosos anillos de Saturno.
Un día, mientras Marcos estaba arreglando su nave espacial, escuchó una suave voz detrás de él. Se dio vuelta y vio a un hada con alas brillantes que le dijo: ‘Te ayudaré a llegar a Saturno, pero primero debes resolver un acertijo’.
El hada le explicó que para llegar a Saturno, Marcos debía encontrar la llave mágica que abriría el portal hacia el planeta. Esta llave se encontraba en lo más profundo del bosque encantado, donde solo los más valientes se atrevían a aventurarse.
Decidido a cumplir su sueño, Marcos se adentró en el bosque encantado. Mientras caminaba, se encontró con un gato parlante que le dijo: ‘Para encontrar la llave mágica, debes seguir el camino de las luciérnagas hasta llegar al lago de los deseos’.
Las luciérnagas iluminaron el camino de Marcos a través del bosque, hasta que finalmente llegó al lago de los deseos. Allí, vio a una tortuga gigante con una corona en la cabeza que le dijo: ‘Para obtener la llave mágica, debes responder a tres preguntas con sabiduría’.
La primera pregunta de la tortuga fue: ‘¿Cuál es el secreto para alcanzar tus sueños más grandes?’. Marcos pensó por un momento y respondió: ‘Creer en uno mismo y nunca rendirse’. La tortuga asintió y le hizo la segunda pregunta.
La segunda pregunta fue: ‘¿Qué es lo que vuela sin alas y siempre busca la verdad?’. Marcos recordó las palabras del gato parlante y respondió: ‘La imaginación’. La tortuga sonrió y planteó la última pregunta.
La última pregunta fue: ‘¿Cuál es el tesoro más valioso que un ser humano puede poseer?’. Marcos reflexionó y respondió: ‘El amor y la amistad’. La tortuga asintió y con un movimiento de su caparazón, reveló la llave mágica.
Con la llave mágica en la mano, Marcos regresó a su nave espacial de cartón. El hada lo estaba esperando y juntos abrieron el portal hacia Saturno. La nave de cartón despegó y atravesó los anillos brillantes de Saturno, llevando a Marcos a cumplir su mayor sueño.
Y así, Marcos aprendió que con valentía, sabiduría y amistad, todos los sueños pueden hacerse realidad, incluso viajar a los anillos de Saturno en una nave de cartón.
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