En un pequeño pueblo, había una biblioteca muy especial. En esta biblioteca, existía un pasillo secreto lleno de puertas misteriosas que conducían a diferentes cuentos mágicos. Pero para entrar en este pasillo, se necesitaba una llave especial: la llave mágica del pasillo de cuentos.
Un día, Nico, un niño curioso y valiente, decidió que quería descubrir qué secretos se escondían detrás de esas puertas. Así que, decidió emprender la búsqueda de la llave mágica. Había escuchado que la llave se encontraba en lo alto de la Montaña Brillante, un lugar peligroso y lleno de desafíos.
Decidido, Nico se preparó con una linterna, comida y una brújula y comenzó su aventura hacia la Montaña Brillante. El camino no fue fácil, tuvo que sortear obstáculos y resolver acertijos, pero su valentía e ingenio lo ayudaron a seguir adelante.
Al fin, llegó a la cima de la montaña y encontró una enorme puerta de oro. En el picaporte, brillaba una inscripción que decía: ‘Para entrar, demuestra tu amor por los cuentos’. Nico recordó entonces cuánto disfrutaba al leer cuentos antes de dormir y cuánto significaban para él. Con determinación, decidió contar en voz alta su cuento favorito.
‘Había una vez, en un lejano reino, un valiente caballero que…’ justo en ese momento, la puerta se abrió mágicamente, revelando una habitación llena de libros y en el centro, sobre un cojín de terciopelo rojo, estaba la llave mágica del pasillo de cuentos.
Nico tomó la llave con cuidado y sintió una energía cálida recorrer su cuerpo. Sabía que ahora podía abrir las puertas del pasillo secreto de la biblioteca y vivir muchas aventuras asombrosas.
Corrió de vuelta a la biblioteca, emocionado por usar la llave mágica. Al llegar, encontró la puerta del pasillo secreto y, con manos temblorosas, introdujo la llave en la cerradura. Con un clic suave, la puerta se abrió ante él, revelando un pasillo largo y lleno de luz tenue, donde las puertas brillaban con colores mágicos.
Nico entró en el pasillo de cuentos, maravillado y emocionado por todas las historias que estaba a punto de descubrir. Cada puerta lo llevaba a un nuevo mundo lleno de magia, personajes increíbles y aventuras fascinantes.
Así, Nico aprendió que el amor por los cuentos y la valentía pueden abrir puertas a mundos inimaginables, donde todo es posible si crees en la magia de las palabras.
Y colorín colorado, este cuento del pasillo de cuentos ha terminado.
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