La sombra que narraba cuentos

En un pequeño pueblo, vivía una niña llamada Luna, a quien le encantaba escuchar cuentos antes de dormir. Cada noche, su madre le leía historias mágicas que la transportaban a mundos lejanos y emocionantes. Sin embargo, una noche, la lámpara de la habitación de Luna se estropeó y se quedaron a oscuras.

Luna sintió miedo al principio, pero entonces vio algo sorprendente: su sombra en la pared empezó a moverse y cobrar vida. La sombra se separó de Luna y comenzó a hablar con una voz suave y melodiosa.

‘Hola, soy Dora, la sombra’, dijo. ‘He oído que te gustan mucho los cuentos, ¿te gustaría que te narrara uno esta noche?’

Luna, emocionada por la idea de escuchar un cuento narrado por su propia sombra, asintió con entusiasmo. Dora se acomodó en la pared y comenzó su relato.

‘Había una vez un bosque encantado donde los árboles susurraban secretos al viento…’

El cuento de Dora era tan maravilloso que Luna se olvidó por completo de la oscuridad que la rodeaba. Sin embargo, al terminar el relato, la sombra de Dora parecía preocupada.

‘Lamento decirte que no podré narrarte más cuentos’, suspiró Dora. ‘Mi deber es permanecer siempre junto a ti como tu sombra, no puedo alejarme por mucho tiempo’.

Luna sintió tristeza al escuchar estas palabras. ¿Cómo podría seguir escuchando cuentos sin la ayuda de Dora? Entonces, se le ocurrió una brillante idea.

‘Dora, ¿y si encontramos una solución juntas? Quizás haya una forma de que puedas contarme cuentos sin alejarte de mí’, sugirió Luna con esperanza en los ojos.

La sombra de Dora se quedó pensativa por un momento y luego una sonrisa iluminó su rostro oscuro.

‘¡Tengo una idea! ¿Qué te parece si utilizamos una linterna para proyectar imágenes en la pared? Así, podré narrarte cuentos y seguir siendo tu sombra al mismo tiempo’, propuso Dora emocionada.

Luna aplaudió emocionada ante la genial idea de Dora. Juntas, madre e hija, pusieron en marcha el plan. Usaron la linterna de reserva y una sábana blanca como pantalla. Dora se posicionó estratégicamente para proyectar su sombra y comenzó a narrar otro cuento mágico.

Así, noche tras noche, Luna y Dora compartieron maravillosas aventuras a través de los cuentos proyectados en la pared. La sombra de Dora se convirtió en la mejor narradora de cuentos del pueblo, fascinando a todos los niños con sus relatos llenos de magia y fantasía.

Y colorín colorado, este cuento ha terminado. Pero recuerda, en la oscuridad siempre puede esconderse una nueva aventura esperando a ser contada por una sombra especial como Dora, la narradora de cuentos.


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